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Declaraciones de Elena G. de White en relacion con la observancia de la Navidad y los regalos de la fiesta (Parte 1/2)

E n los Escritos de la Hna. Elena de White encontramos unas 26 alusiones directas acerca de la Navidad. En esta ocasión queremos compartir las más relevantes y esclarecedoras.


La fiesta de la Navidad

Ya llega la Navidad, es la nota que resuena por el mundo, del este al oeste y del norte al sur. Para los jóvenes, para los de edad madura, y aun para los ancianos, es una ocasión de regocijo general. Pero, aquí es la Navidad para que requiera tanta atención?...

Se dice que el 25 de diciembre es el día en que nació Jesucristo, y la observancia de ese día se ha hecho costumbre popular. Sin embargo, no hay seguridad de que estemos celebrando el día preciso en que nació nuestro Salvador. La historia no nos da pruebas ciertas de ello. La Biblia no señala la fecha exacta. Si el Señor hubiese considerado tal conocimiento como esencial para nuestra salvación, habría hablado de ello por sus profetas y apóstoles, a fin de dejarnos enterados de todo el asunto. Por lo tanto, el silencio de las Escrituras al respecto nos parece evidencia de que nos fue ocultado con el mas sabio de los propósitos.

En su sabiduría, el Señor no revelo el lugar donde habría sepultado a Moisés. Le enterró, luego le resucito y lo llevo al cielo. Obra así, en secreto, para evitar la idolatría. Aquel contra quien se habían rebelado [los israelitas] mientras estaba en servicio activo, aquel a quien provocaron por poco mas allí de lo que podía soportar un ser humano, fue casi adorado como Dios después que la muerte lo separo de ellos. Por el mismo motivo Dios oculto el día preciso en que nació Cristo, a fin de que ese día no recibiese el honor que debía darse a Cristo como Redentor del mundo, quien es el único que debía recibirlo y en quien se debía confiar por ser el único capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que se allegan a el. La adoración del alma debe tributarse a Jesús como Hijo del Dios infinito.

Para glorificar a Dios, no al hombre

No descansa una santidad divina sobre el 25 de diciembre, y no agrada a Dios que cualquier cosa que concierna a la salvación de los hombres, por el infinito sacrificio hecho por ellos, sea tan tristemente pervertido de su plan manifiesto. Cristo debe ser el objeto supremo; pero como se ha estado observando la Navidad, en lugar de tributarse a el la gloria se tributa al hombre mortal, cuyo carácter pecador y defectuoso hizo necesario que el viniera a nuestro mundo.

Jesús, la Majestad del cielo, el Rey del cielo, se despojo de su realeza, dejo su trono de gloria, su elevada autoridad, y vino a nuestro mundo para traer al hombre, debilitado en sus facultades morales y corrompido por el pecado, la ayuda divina. Vistió su divinidad con humanidad, para poder, desde las mismas profundidades del dolor y miseria, elevar al hombre caído. Al llevar sobre su mismo la naturaleza humana, elevo a la humanidad a una escala de valor moral con Dios. Estos grandes temas son casi demasiado altos, demasiado profundos, demasiado infinitos, para la comprensión de las mentes finitas.

Los padres deben comentar estas cosas ante sus hijos e instruirlos, linea sobre linea, precepto sobre precepto, en su obligación para con Dios uno en su obligación uno con otro, para honrarse y glorificarse unos a otros con regalos y obsequios. Sino que debe enseñarse que Jesús es el Redentor del mundo, el tema de pensamiento, del esfuerzo meticuloso; que esta obra es el gran tema que debe captar su atención; que deben llevarle a el sus regalos y obsequios. Así lo hicieron los sabios y los pastores.


Es difícil pasarla por alto

En vista de que el 25 de diciembre se observa para conmemorar el nacimiento de Cristo, y en vista de que por el precepto y por el ejemplo se ha enseñado a los niños que es en verdad un día de alegría y regocijo, os resultar difícil pasar por alto esa fecha sin dedicarle cierta atención. Es posible valerse de ella con un buen propósito.

Es necesario tratar a los jóvenes con mucho cuidado. No se les debe dejar que en ocasión de Navidad busquen diversión en la vanidad y la búsqueda de placeres, o en pasatiempos que pudieran perjudicar su espiritualidad. Los padres pueden controlar esto dirigiendo la atención y las ofrendas de sus hijos hacia Dios y su causa, y hacia la salvación de las almas.

En vez de ser ahogado y prohibido arbitrariamente, el deseo de divertirse debe ser controlado y dirigido por esfuerzos esmerados de parte de los padres. Su deseo de hacer regalos puede ser desviado por cauces puros y santos a fin de que beneficie a nuestros semejantes al suplir la tesorería con recursos para la grandiosa obra que Cristo vino a hacer en este mundo. La abnegación y el sacrificio propio caracterizaron su conducta, y deben caracterizar también la de los que profesamos amar a Jesús porque en el se concentra nuestra esperanza de vida eterna.


Sustituir con placeres inocentes los entretenimientos pecaminosos

No puede pedirse que los jóvenes sean tan sedados y serios como los de mas edad, que el niño sea tan sobrio como el caballero. Mientras que se condenan las diversiones pecaminosas, como debe hacerse; que los padres, maestros y guardianes de los jóvenes provean en su lugar placeres inocentes que no tienten o corrompan la moral. No aprisionen a los jóvenes con reglas y restricciones rígidas que los lleve a sentirse oprimidos y los quebrante e ingresen en los caminos de la locura y la destrucción. Con mano firme, bondadosa y considerada sostengan los lineamientos de gobierno, guiando y controlando sus mentes y propósitos, aunque tan gentil, sabia y amorosamente, que ellos entiendan que todavía tienen los mejores deseos para ellos en vista.

Cuantos padres están lamentando el hecho de que no pueden mantener sus hijos en el hogar, que no tienen amor por el hogar. A una edad temprana tienen deseo por la compañía de extraños; y tan pronto como son los suficientemente grandes se apartan de lo que les parece que es una atadura y una restricción irrazonable, y no harán caso de los ruegos de su madre ni los consejos de su padre. La investigación revelarla generalmente que el pecado yace a la puerta de los padres. No hicieron del hogar lo que debiera ser atractivo, placentero, brillante con el sol de palabras amables, miradas agradables y amor verdadero.

El secreto de la salvación de sus hijos reside en hacer de su hogar un lugar lindo y atractivo. La indulgencia en los padres no unir los hijos a Dios ni al hogar; lo que salvar a muchos hijos de la ruina es una influencia firme y bondadosa para entrenar y educar apropiadamente la mente.


El Árbol de Navidad

No adopten los padres la conclusión de que un árbol de Navidad puesto en la iglesia para distraer a los alumnos de la escuela sabática es un pecado, porque es posible hacer de el una gran bendición. Dirigid la atención de esos alumnos hacia fines benévolos. En ningún caso debe ser la simple distracción el objeto de esas reuniones. Aunque algunos truequen estas ocasiones en momentos de negligente liviandad y no reciban la impresión divina, para otras mentes y caracteres dichas ocasiones resultan altamente benéficas. Estoy bien convencida de que pueden idearse substitutos inocentes para muchas reuniones desmoralizadoras.

Llega la Navidad. Que todos tengan la sabiduría para hacer de asta una ocasión preciosa. Que los miembros de mas edad se unan, en corazón y alma, con los niños en sus entretenimientos y recreaciones inocentes, en idear formas y medios para mostrar verdadero respeto a Jesús al traerle regalos y donativos. Que cada uno recuerde los reclamos de Dios. Su causa no puede avanzar sin vuestra ayuda. Que los regalos que generalmente se prodigan unos a otros sean puestos en la tesorera del Señor Que en cada iglesia vuestras pequeñas ofrendas sean puestas en vuestro árbol de Navidad. Que el precioso emblema siempre verde sugiera la santa obra de Dios y su beneplácito para con nosotros; y que la obra de un corazón amoroso sea salvar otras almas que están en la oscuridad. Que vuestro trabajo esta en armonía con vuestra fe.


En todo árbol del jardín de Satanás cuelgan frutos de vanidad, orgullo, altivez, malos deseos, extravagancia, todos frutos envenenados, pero muy gratificantes para el corazón carnal. Que las iglesias presenten a Dios arboles de Navidad en cada iglesia, y luego que cuelguen de ellos los frutos de las ofrendas de beneficencia y de agradecimiento que provienen de corazones y manos dispuestos, frutos que Dios aceptar como una expresión de nuestra fe y nuestro gran amor hacia el por el don de su Hijo, Jesucristo. Que el árbol sea cargado con fruto, rico, puro y santo, aceptable a Dios. Por qui no tener una Navidad tal como la que el cielo pueda aprobar?

El intercambio de regalos

Miles de dolares (en 1884) se gastan innecesariamente cada año en regalos de unos para otros. Eso significa una perdida para Dios, una perdida para su causa. Gratifica la vanidad, alienta el orgullo, crea toda clase de insatisfacción, murmuración y queja, porque quizás el regalo no sea lo que se estaba deseando ni del valor elevado que se deseaba o esperaba.

La Navidad no se observa según lo que implica su nombre. El hombre ha abandonado a Dios en casi todas las cosas, y ha vuelto su atención hacia si mismo. Ha dejado los manantiales puros de agua viviente que fluyen del trono de Dios, y se han procurado para si cisternas rotas que no pueden contener agua. Dios le dio al hombre una prueba para que pueda ser apto para el cielo. Debía levantar su mirada hacia Dios, quien debía ser el objeto de la adoración del alma, pero las facultades talentosas, hábiles e ingeniosas se ejercieron todas para hacer del yo el objeto supremo de la atención. El hombre ha quitado su mirada de la Deidad y ha puesto sus ojos en lo finito, lo terrenal, lo corruptible.


Satanás esta tras esta obra de poner a Dios fuera de la mente e interpone el mundo al yo para que el ojo no se fije solo en la gloria de Dios. Satanás cautiva y engaña la mente. Su sabiduría infernal se ejercita continuamente para moldear y modelar el material con el cual tiene que tratar, para hacer de Dios el objeto menor y ultimo de la devoción.

Dirijan la corriente hacia el cielo

Los diversos entretenimientos de la sociedad han sido la ruina de miles que, a causa de estos engaños de Satanas, podrian ser siervos del Dios viviente. Hay caracteres arruinados que se ven por todas partes y que han sido destruidos por el placer de las riquezas y de la moda; y el trabajo aun va mas allá. Miles mas irán a la ruina, quienes no abrieron los ojos para ver y percibir el hecho de que, aunque son profesos cristianos, son amantes de los placeres mas que de Dios.

Ahora, hermanos, que en Navidad hagamos un esfuerzo especial para venir delante del Señor con regalos y ofrendas de gratitud por el don de Jesucristo como Redentor para el mundo. Que nada se gaste ahora innecesariamente, sino que cada centavo que sobre sea dado al banquero. Satanás ha tenido su forma en manejar estas ocasiones para adecuarlas a si mismo. Ahora, cambiemos la corriente hacia el cielo en lugar de hacia la tierra. Mostremos por nuestras ofrendas que apreciamos la abnegación y sacrificio de Cristo en nuestro favor. Que Dios sea recordado por cada niño y padre; y que las ofrendas, pequeñas y grandes, sean llevadas a la tesorería de Dios.

Vosotros, que tenéis medios, que habíais tenido el habito de hacer donaciones a vuestros familiares y amigos hasta que os visteis perdidos por no saber que inventar para que sea nuevo e interesante para ellos, buscad poner vuestro ingenio a prueba, al igual que vuestra influencia, para ver cuantos medios podíais juntar para el avance de la obra del Señor. Que vuestras habilidades y capacidades sean empleadas para hacer de la próxima Navidad una de intenso interés, prestando vuestra atención al Dios del cielo con ofrendas voluntarias y de gratitud. No sigáis mas las costumbres del mundo. Haced un cambio aquí, y ved si esta Navidad se pueden ver miles de dolares fluyendo en la tesorería, para que el almacén de Dios no se vacié.

Podéis no ser recompensados en la tierra, pero lo seréis en la vida futura, y en forma abundante. Que aquellos que han planeado por mucho tiempo para si mismos, que ahora comiencen a planificar para la causa de Dios, y tendrán ciertamente sabiduría adicional. Que la conciencia sea iluminada, y el amor de la verdad y de Cristo tome el lugar de los pensamientos idolatras y del amor egoísta.

No os levantareis, mis hermanas y hermanos cristianos, y no habríais de ceñiros para cumplir vuestro deber en el temor de Dios, y no ordenaréis este asunto de modo que, en vez de carecer de interés, rebose de placer inocente y lleve la señal del cielo? Se que la clase mas pobre responder a esta sugerencia. Los mas ricos también debieran manifestar interés y dar regalos y ofrendas proporcionales a los recursos que Dios les confía. Ojala que en los libros del cielo se hagan anotaciones acerca de la Navidad cual nunca se las vio, por causa de los donativos que se ofrezcan para sostener la obra de Dios y el fortalecimiento de su reino!- Review and Herald, 9 de diciembre, 1884 (porciones de este articulo aparecen en El hogar cristiano, pp. 434-439).

Regalos navideños

Se acerca la época de las fiestas con su intercambio de regalos, y tanto los jóvenes como los adultos consideran atentamente que pueden dar a sus amigos en señal de afectuoso recuerdo. Por insignificantes que sean los regalos, es agradable recibirlos de aquellos a quienes amamos. Constituyen una demostración de que no nos han olvidado, y parecen estrechar un poco mas los lazos que nos unen con ellos.

Hermanos y hermanas, mientras estáis pensando en los regalos que queréis ofreceros unos a otros, quisiera haceros recordar a nuestro Amigo celestial, que no olvidáis lo que el nos pide. No le agradar nuestra demostración de que no le hemos olvidado? Jesús, el Príncipe de vida, lo dio todo para poner la salvación a nuestro alcance... Hasta sufrió la muere, para poder darnos la vida eterna.

Mediante Cristo es como recibimos toda bendición... No compartir a nuestro Benefactor celestial las pruebas de nuestra gratitud y amor? Venid, hermanos y hermanas, con vuestros hijos, aun con los niños de brazos, y traed vuestras ofrendas a Dios de acuerdo con lo que podáis dar. Honrarle vuestros corazones con melodías y alabenle vuestros labios. Regocijamonos de que nuestro Salvador vive para interceder por nosotros en la presencia de Jehova. Como pueblo nos hemos deslizado de Dios; regresemos a el, y el regresara a nosotros, y sanara todos nuestros deslices. Que, en la próxima Navidad y las fiestas del nuevo año, no solo demos una ofrenda a Dios de nuestros recursos, sino que nos entreguemos a el sin reservas, como un sacrificio viviente.

Aunque exhorto a todos en su deber de primero traer sus ofrendas a Dios, no condeno por completo la practica de hacer regalos de Navidad y Año Nuevo a nuestros amigos. Esta bien que nos otorguemos unos a otros pruebas de cariño y aprecio con tal que no olvidemos a Dios, nuestro mejor Amigo. Debemos hacer regalos que sean de verdadero beneficio para quienes los reciban. Yo recomendaría libros que ayuden a comprender la Palabra de Dios o que acrecienten nuestro amor por sus preceptos. Proveamos algo que leer para las largas veladas del invierno.
Necesitamos pensar mas en Dios y menos en nosotros mismos. Si pensamos solo en el tan seguido como tengamos evidencia de su cuidado por nosotros, lo mantendremos siempre en nuestros pensamientos, y nos deleitaremos en hablar de al y alabarlo. Hablamos de las cosas temporales porque tenemos interés en ellas.

Hablamos de nuestros amigos porque los amamos; nuestros gozos y lamentos están unidos a los de ellos. Todavía tenemos razones infinitamente mas grandes para amar a Dios que para amar a nuestros amigos terrenales; recibimos mas de el que de cualquier otro amigo, y debe ser la cosa mas natural del mundo hacer de Dios lo primero en todos nuestros pensamientos, hablar de su bondad y contar de su poder, y responder a su amor mediante nuestras ofrendas y regalos voluntarios para su causa. Review and Herald, 26 de diciembre de 1882.

Desviados del verdadero objetivo

Nuestros hijos han sido educados para esperar regalos de padres y amigos en Navidad. La Navidad se celebra para conmemorar el nacimiento de Cristo. Si la celebramos silo buscando dar placer a nuestros hijos y unos a otros, nuestras ofrendas se desvelan de su verdadero objetivo. Debemos traer nuestras ofrendas de agradecimiento al Señor, dejando nuestros regalos a los pies de quien ha abierto los tesoros del cielo para nosotros.

El enemigo planea que las mentes y corazones de los seres humanos sean desviados de Dios y su causa, para alabarse y honrarse unos a otros. Dios ha sido dejado fuera de la cuestión, y deshonrado positivamente. La Navidad ha sido hecha un día de fiesta, glotonería, indulgencia egoísta.

Ahora bien, que cada familia considere este asunto con todo su peso. Que los padres lo pongan en todo su maravilloso significado ante sus hijos y amigos, y digan: Este año no gastaremos dinero en regalos para nosotros mismos, sino que honraremos y glorificaremos a Dios. Testificaremos de nuestra gratitud a el, quien dio a su Hijo para morir como nuestro sacrificio, para que podamos tener el regalo de la vida eterna. Que mostremos que apreciamos este regalo, y que respondamos tanto como esta en nuestras posibilidades con ofrendas de gratitud. Que celebremos la Navidad recordando a Dios en lugar de a nuestros amigos y familiares con regalos que no necesitan.

  Continuación en parte 2....

Fuente: Centro White
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Nos encanta escribir y informar a las personas de nuestra comunidad cristiana-adventista sobre lo que esta pasando en nuestra iglesia, ademas de tambien dar recursos para el crecimiento espiritual de nuestros lectores. Esperamos que la informacion que compartimos en este blog, sea de bendicion para todos ustedes. -Todo Adventista Techs

2 comentarios:

Anónimo dijo...

donde veo la 2da perte de "Declaraciones de elena en navidad"

Bloggergirl dijo...

Todavia no la hemos publicado. Estara publicada para este fin de semana.

Gracias por visitarnos

Bendiciones

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