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¿Es mencionado el domingo en el Nuevo Testamento?

¿ Menciona el Nuevo Testamento el domingo? la respuesta es No, pero sí se menciona el “primer día de la semana” en ocho lugares. Estos no son difíciles de examinar. Antes de comenzar, reconozca que al menos uno de estos pasajes debe autorizar claramente la observancia del domingo. A la luz de toda la evidencia del Antiguo y Nuevo Testamento que hemos visto, tal pasaje, para ser siquiera considerado, ¡debería llevar autoridad absoluta que respalde al domingo!


Juan 20:19

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”. ¿Era este un servicio de adoración en domingo? ¿Era para celebrar la Resurrección de Cristo?

Cristo recién había sido resucitado — el sábado por la tarde, entre las 3 y las 6 p.m. Algunos discípulos habían ido a la tumba el domingo por la mañana para ver si Él estaba allí. Otros relatos que revisaremos demuestran que Él ya se había ido — ya había “resucitado”. Su primera oportunidad para ver a los discípulos habría sido el domingo — el primer día de la semana. Él recién había sido horriblemente torturado y crucificado, y había estado tres días en la tumba. Era natural para Cristo reunirse con ellos justo después de que esto había sucedido.

El relato no dice nada de que este fuera un “servicio de adoración” o un “servicio de resurrección”. Los hermanos estaban reunidos privadamente, probablemente en secreto, en una habitación cerrada, “por temor a los judíos”. Recuerde, los judíos habían crucificado a su amigo y Maestro. Ellos habrían tenido mucho que discutir. También recuerde que todos ellos habían estado viviendo juntos en esta habitación (Hechos 1:13). ¡También era imposible que la reunión fuera una especie de “celebración dominical de resurrección”, porque los discípulos no creían que Jesús hubiera resucitado (Marcos 16:14; Lucas 24:37, 39, 41)!

Ciertamente no hay nada en este relato que haga referencia al domingo, o a que el sábado está abolido. Por tanto, concluimos que no contiene autoridad para cambiar el día de reposo del Dios al domingo.

Mateo 28:1

“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro”.

Mateo escribió este versículo seis años después de que este evento ocurrió. Tome este pasaje literalmente. Mateo usó el día de reposo como un punto de referencia — para mostrar que estaba atardeciendo hacia el primer día de la semana, desde lo que él aún entendía era el sábado. Este es el punto. El día de reposo aún era el séptimo día de la semana desde la perspectiva de Mateo — ¡y él escribió bajo inspiración de Dios!

Considere un punto más. Mateo está describiendo eventos que ocurrieron tres días después que Cristo supuestamente aboliera el sábado, junto con todo lo otro que supuestamente fue “abolido” o “clavado a la cruz”. Este versículo refuta el argumento de que simplemente “guardar cualquier día de siete” es aceptable.

Este segundo pasaje de ninguna manera autoriza la observancia del domingo. Ningún servicio, ni religioso ni de resurrección, se menciona. Pero sí introduce la tercera referencia.

Marcos 16:2

“Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol” (Marcos 16:2).

Marcos escribió su relato del evangelio diez años después de la Resurrección de Cristo. Al igual que Mateo, él aún usa el sábado como referencia. Su propósito para usar “el primer día de la semana” era simplemente identificar cuándo llegaron María Magdalena y las otras dos mujeres (Marcos 16:1) a la tumba para ungir el cuerpo de Cristo con especias. Este pasaje no conlleva autorización para guardar el domingo, y no habla nada de ninguna especie de servicio religioso.

La cuarta referencia está unos pocos versículos más adelante.

Marcos 16:9

“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios” (Marcos 16:9).

Algunos usan Marcos 16:9 para probar la teoría de la resurrección en domingo. Simplemente leer el versículo muestra que no dice que Cristo “estaba resucitando”, sino, en cambio, que Él “había resucitado” de la tumba. Usa el tiempo pasado porque, como hemos visto, Cristo ya se había ido de la tumba por espacio de doce horas (desde el final de la tarde del sábado) para cuando llegó la mañana del domingo. Una vez más, no hay referencia a ningún tipo de servicio de resurrección.

Este versículo no es más que una relación de hechos de María Magdalena apareciendo en la tumba. Este no conlleva más significado que esto. No hay declaración acerca de la observancia del domingo, de servicios de adoración o de abolir el sábado.

Lucas 24:1

“el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas” (Lucas 24:1).

Comparando este relato con el relato paralelo en Mateo y Marcos revela que estas mujeres habían esperado hasta que el sábado hubiera terminado para hacer cierto trabajo. Un versículo antes, en Lucas 25:56, se declara que estas mujeres “descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento”.

Esto sería extraño si a las mujeres les hubiera sido enseñado, a lo largo del ministerio de 3 años y medio de Cristo, que Él pretendía “clavar el sábado a la Cruz”. Por supuesto, ellas sabían que el sábado estaba ordenado para siempre y que Cristo no lo abolió. ¿Cómo podrían estas mujeres “descansar… conforme al mandamiento” si el Cuarto Mandamiento había sido abolido?

¿Autoriza Lucas 24:1 la observancia del domingo? ¡Todo lo opuesto! Éste valida la observancia del sábado, como lo hacen los relatos de Mateo y Marcos, escritos años más tarde. Lucas realmente enfatiza que el primer día de la semana es un día normal de trabajo.

Juan 20:1

“el primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro” (Juan 20:1).

Este relato simplemente valida a Mateo, Marcos y Lucas. No contiene nada nuevo. Sin embargo, Juan escribió su evangelio 63 años después de la Resurrección de Cristo. Al final del primer siglo, él no tenía duda respecto a que el sábado estuviera aún en efecto. ¡Aquí tampoco hay autorización para un cambio! (El siguiente capítulo discute en detalle el tema de la Resurrección de Cristo, y si fue en domingo).

Hechos 20:7-8

“el primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos” (Hechos 20:7-8).

Este relato, de hecho, habla de una reunión religiosa en el primer día de la semana. Pero la última frase demuestra que ya había oscurecido — “había muchas lámparas”. Puesto que Dios cuenta los días de puesta de sol a puesta de sol (Lev. 23:32; Gén. 1:5, 8, 13, 19, 23, 31), esto es lo que llamaríamos sábado por la noche. Esto no tenía nada que ver con un servicio matutino de adoración dominical. Pablo era un apóstol visitante. Tal evento era especial, y las personas querían escucharle predicar por tanto tiempo como fuera posible. Y era un sermón de despedida.

¿Qué significa “partir el pan”?

Este es un relato interesante por otras razones. Pablo estaba visitando a la congregación de Troas inmediatamente después de los Días de Panes Sin Levadura (Hechos 20:6). He aquí lo que hicieron los otros que viajaban con él: “Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra. Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándole a bordo, vinimos a Mitilene” (Hechos 20:13-14).

El plan de Pablo era caminar un arduo viaje de 19½ millas a través de la península para encontrarse con sus compañeros. Estos hombres tuvieron que navegar 60 millas alrededor de la península hasta su punto de reunión con Pablo. Tanto Pablo como sus acompañantes harían un trabajo muy duro, todo el día, el primer día de la semana. Ellos habían disfrutado el día de reposo juntos y Pablo estaba listo para “salir al día siguiente” (Hechos 20:7), el domingo por la mañana. El versículo 6 también muestra que esta ocasión había ocurrido “después de los Días de Panes Sin Levadura” — una de las Fiestas anuales de Dios.

Una vez más, Pablo había pasado un sábado completo predicándoles a los hermanos, continuando hasta la noche del sábado — o el primer día de la semana — el cual iniciaba a la puesta del sol en la tarde del sábado.

Algunos dicen que Hechos 20:7 se refiere a guardar la Cena del Señor el domingo en la mañana, porque el término “partir el pan” fue usado. Esta asunción no es verdadera. La larga predicación de Pablo había dejado hambrientas a las personas. Era la medianoche. Ellos querían comer. Esta es la razón por la que el versículo 11 dice que aquellos presentes habían “partido el pan y comido”. Esta era una comida ordinaria, no la observancia de la Cena del Señor. Otros pasajes prueban esto.

Hechos 2:46 habla de los discípulos quienes “…cada día… partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”. El relato muestra que los hermanos estaban haciendo esto diariamente. Obviamente, los seres humanos sí comen diariamente.

Además, Hechos 27:34-35 explica: “Por tanto, os ruego que comáis… [Pablo] tomó el pan y… partiéndolo, comenzó a comer”. Finalmente, aun Cristo dijo, en Mateo 26:29, que Él no tomaría la “Cena del Señor” sino hasta después que Él hubiera regresado a la Tierra y estuviera en Su reino. Sin embargo, Lucas 24:30, en un tiempo posterior, muestra que Él se sentó “a la mesa”, o comió con los discípulos. Él partió pan y lo bendijo en esa ocasión. Hay culturas hoy, particularmente en Europa, que aún usan el término “partir el pan” para indicar el hecho de partir cierto tipo de pan a medida que comen una comida.

El relato de Hechos 20 no provee autoridad para la adoración en domingo. Ni siquiera está hablando acerca del domingo en la mañana, excepto que Pablo tenía una caminata de todo un día por delante, comenzando entonces. En cambio, valida que los hermanos se reunieron en el sábado con Pablo, y que él y sus acompañantes estaban perfectamente dispuestos a hacer trabajo duro — después del sábado, en el primer día de la semana.

I Corintios 16:2

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (I Cor. 16:2).

Antes de examinarlo, leamos los primeros tres versículos de este capítulo para poner el versículo 2 en contexto:

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén” (I Cor. 16:1-3).

Este pasaje supuestamente da autoridad para pasar un “plato de recolección” cada domingo. ¿Representa un mandato general para todos los cristianos, para todo tiempo, el dar ofrendas voluntarias en los “servicios dominicales”? ¡No! Sin embargo, el pasaje sí habla de una ofrenda, una recolección a ser tomada para propósitos específicos. La ofrenda descrita aquí es única en cinco maneras. A medida que usted lea estos puntos, vea si hay una indicación o pista, siquiera remota, de que Dios de alguna forma ordena o autoriza la observancia del domingo.

Primero, es una ofrenda específica descrita en Romanos 15:25-28: “Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales [físicas]. Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España”.

Este pasaje muestra que la ofrenda era “para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén”. Este no era un plato de ofrenda pasado el domingo. Los santos de Jerusalén habían de recibir alimento porque ellos estaban sufriendo de sequía y hambre. La palabra griega traducida “fruto” también puede referirse a grano, cultivos o vino, lo cual puede ser almacenado por períodos largos.

No hay referencia a dinero aquí. Tampoco hay nada acerca de dar una ofrenda al ministro o a un jerarca de la iglesia.

Segundo, fue hecho en un tiempo específico — cuando Pablo pasó por allí (“pasaré entre vosotros rumbo a España”).

Tercero, fue dada en un lugar específico (“ponga aparte algo”). Esto es porque Pablo vendría más adelante (I Cor. 16:3 — “cuando Yo llegue”) a recoger lo que los hermanos habían estado guardando en casa (“ponga aparte algo”). Esta no era una ofrenda que se guardaba en la iglesia, o dada cada domingo — o cualquier domingo.

Cuarto, este mandamiento es específico para los corintios (I Cor. 16:1). ¡No hay mandamiento para ofrendas dominicales aquí, sino simplemente una instrucción a los hermanos locales para que almacenaran una ofrenda importante para los hermanos pobres!

Quinto, esta carta fue recibida en Corinto durante los Días de Panes Sin Levadura. “Primer día de la semana” debería ser traducido correctamente “primer día de las semanas (plural)”. La ofrenda había de suceder casi ciertamente inmediatamente después de los Días de Panes Sin Levadura, en la primera semana contando hacia Pentecostés.

I Corintios 16, versículo 4 — “Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo” — aunado con el versículo 3, refiriéndose a “ellos”, muestra que se requerían varias personas para transportar esta gran ofrenda a Jerusalén. Esto no habría sido necesario si simplemente dinero hubiera sido tomado en un plato para ofrendas. Habría sido necesario si mucho alimento y bebida estaba involucrado.

Ocho pasajes — ¡ninguna autoridad de domingo!

Las personas objetivas admitirán que no hemos visto evidencia — ninguna prueba — para la observancia del domingo en estos ocho pasajes. No hay ni la menor sugerencia en ninguno de los versículos de que el domingo debe ser guardado, o que el sábado está abolido. Tampoco Apocalipsis 1:10, mencionado anteriormente y refiriéndose al “día del Señor”, tiene algo que ver con el domingo, como algunos reclaman. Vimos que esto se refiere al Día del Señor, o Día de la Ira de Dios, que ocurrirá justo antes de Regreso de Cristo.

En cambio, hemos visto que Cristo, Pablo y los hermanos del Nuevo Testamento (judíos y gentiles) guardaron, todos, el sábado. bendiciones por obediencia, y maldiciones y cautiverio por desobediencia — y por contaminarlo — se han explicado.

Los cristianos han de “vivir… de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat. 4:4; Luc. 4:4). La “boca” de Dios ha hablado mucho acerca de cómo el sábado es santo para Él — “bendito” y “santificado” — y que este conmemora la semana de creación del verdadero Dios. Dios llama al sábado “Mi día santo” (Isa. 58:13). Verdaderamente, el sábado es el “día del Señor”.

Fuente: RCG


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